La crisis

Ésta es una palabra muy de moda últimamente. Incluso, aparece en casi todas las conversaciones de la hora del café y en los domicilios familiares. La crisis no es ni más ni menos que algo que se lleva viendo desde hace muchos años:

  • Ladrillo: en este país de pandereta se vio como negocio rápido la compra-venta de inmuebles aprovechando la cultura española de “alquilar es tirar el dinero, compra compra”. Se llegaron a construir en cada espacio que se podía, se subían los precios (especulaciones) porque se vendía bien, la burbuja aumentaba cada año más, se hicieron monstruosidades como Seseña, etc.
  • Hipotecas basura: te casas con el banco durante 50 años para pagar, a precio de oro, unos pocos metros cuadrados. La gente, como no, metía tanto la compra de los muebles como la compra de su coche super-chachi-molón-más-molón-que-el-del-vecino también en la hipoteca, compra de televisiones de plasma, de ordenadores, etc.
  • La cultura de salir a “tomar algo” y a cenar también. Era triste ver la época, de que en alguna cena esporádica que hice por semana para celebrar algún acontecimiento personal importante, se vea que los restaurantes estaban petados (ya sea miércoles o fin de semana). Ir a tomar cañas con los amigos o irse de copas a ventilarse casi 10 cacharros, porque sino no te lo pasas bien, saliendo viernes, sábado y domingo. He llegado a ver amigos (cuando tenía 18 años), gastarse cerca de 100 euros en cada fin de semana, dinero que les daban sus padres, por supuesto.
  • Inversión en NO-investigación y NO-desarrollo: gracias a nuestro gran Estado (da igual quien gobierne) se prefirió favorecer a “empresarios” en sus juegos económicos que invertir en educación, I+D (¿Qué es I+D en España? ¿El puesto de chiringuito de la playa?), comunicaciones (véase Internet), ayudas sociales para facilitar la creación de empresas (no des subvenciones-basura que tardan la ostia en llegar y encima sólo des más que problemas en el papeleo para crear una empresa).
Es decir, la crisis no es algo que haya venido justo después de las elecciones. Sus síntomas se vieron mucho antes, pero es que sus causas claman al cielo y, por cierto, es culpa de todos:
  • Culpa de las personas de a pie: por no saber guardar dinero cuando había “vacas gordas” y meterse en deudas de todo tipo. Por no saber contenerse en gastos de ocio y cosas no necesarias.
  • Culpa de los empresarios: por no saber reinvertir sus beneficios de una forma adecuada. Uno se cansó de ver durante años beneficios récord en distintas empresas, pero ninguna a realizado una inversión importante en I+D o en mejorar la calidad laboral de sus empleados.
  • Culpa del Estado: que ha permitido que todo esto ocurriera. Está visto que no buscan ayudar al contribuyente corriente, sino al contribuyente rico. Me gustaría que las elecciones fueran cada 2 años, porque en época de elecciones es cuando llueven las subvenciones, ayudas, subidas de la pensión, reducción de impuestos, devolución de 400 €… 
¿Tú que opinas de la crisis?