Mi primera semana en Suiza/Francia: Cosas que he aprendido.

El día de mi cumpleaños (28 de Marzo) llegué a tierras suizas tras un trayecto de unas 15 horas en coche, haciendo noche a las afueras de Burdeos. Recordad que en Francia las autopistas puedes ir a 130 km/h si está seca y a 110 km/h si está mojado.

Lo primero que uno ve yendo en coche es la diferencia en los coches: en Francia casi todos son Peugeot, Renault y Citroën (normal, al ser casas francesas); mientras que en Suiza ves Porsches, Ferraris, Audis, BMWs… Incluso tengo vistos algunos Aston Martins y una limusina Hummer 🙂

Entrando por la aduana suiza, nos hicieron parar para comprar la vignette (una pegatina que es el impuesto del uso de las autopistas de peaje en Suiza, vale 40 CHF) que la pegas en el parabrisas. Una vez dentro de Suiza, ves que la educación al conducir está más desarrollada que en España: los pasos de peatones son “sagrados” (si hay alguien que tiene la intención de cruzar debes de parar, vas a ver que el peatón te da las gracias) y la gente no conduce rápido sino que respetan todos los límites de velocidad.

Hablando más del coche, pues os recomiendo tener cuidado para aparcar delante de un paso de peatones. En España con no pisarlo es suficiente (es más, las plazas de aparcamiento apuran hasta el paso de peatones), aquí no: se deja unos 5 metros de margen para que haya visibilidad suficiente del peatón, así como en los cruces o salidas de garaje, se hace igual. Este hecho provocó que recibiera una multa de 120 CHF porque había un sitio “libre” y no estaba pintada la típica línea amarilla delante del paso de peatones porque estaba en obras. Lección aprendida.

A la hora de visitar Ginebra, recomiendo los transportes públicos urbanos (bus y tranvía). Son rápidos (tienen carriles dedicados a ellos) y puntuales. Una cosa a destacar es que se saca el billete en una máquina en las paradas (3 CHF para un viaje) y… ¡no devuelve el cambio! Simplemente te indica que te debe dinero la compañía TPG y tienes que ir a la estación de trenes a las oficinas centrales para que te lo devuelvan (si viajáis a menudo hay tarjetas/bonos para usar el bus/tranvía). Una vez sacado el billete, te subes en cualquiera de las puertas del autobus/tranvía sin enseñar el billete a nadie, ni nadie te lo pide. Atención para los “listos”: si te pillan sin billete, te van a multar, en otros países incluso te llevan a comisaría, aquí no lo sé pero prefiero no averiguarlo por mí mismo.

Una vez en la estación de trenes de Ginebra, cruzando un par de calles pasas de lo “peor” de la ciudad (gente chunga y tal) a lo “mejor” de la ciudad. En el StarBucks de Gare Cornavin, vimos una señorita con un móvil bañado en oro, mientras que doscientos metros más arriba de la calle había gente que parecía drogadictos. Así que, aunque el índice de criminalidad sea muy bajo, os recomiendo ir con cuidado.

En el centro comercial Forúm Meyrin, hay un aparcamiento gratuito de dos horas, rodeando el mismo. Lo curioso del asunto es que no hay máquina para sacar ticket ni nada por el estilo, sino que hay unos discos giratorios donde pones la hora a la que entraste (estos discos se consiguen en las tiendas dentro del centro comercial). A partir del 1 de Abril, ya que la gente pasaba de todo, la policía pasa periódicamente para comprobar que estás dentro de las 2 horas permitidas, sino te multan (aquí no fui multado :-P).

Yendo en coche por el lado francés, uno se da cuenta que les encanta a las autoridades poner badenes para reducir la velocidad, esos badenes que si los pasas a 40 km/h casi fijo que pegues abajo con el coche o que fastidies la suspensión en un par de meses. Así que acordaros de reducir la marcha en los pueblos, los badenes están plagados en todas las calles. Además, también ponen obstáculos en las carreteras, es decir, vas en tu carril y te encuentras una especie de acera con dos macetas que estrecha la carretera y la convierte de dos carriles en uno: debes (o no, dependiendo del sentido de la marcha) dejar pasar al que viene enfrente, y se vuelve a poner la carretera de dos carriles… debe ser que había muchos atropellos o gente haciendo el pijo en coche, no sé.

En otro post os comentaré los sitios que he visitado y cómo fue mi primer día en el CERN 🙂

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