La lavadora, los muebles y saber hablar francés

Os voy a relatar la historia de cómo conseguí la lavadora en casa.

Érase un 3 de Mayo en el que fui a una tienda que vende electrodomésticos y muebles (tipo Conforama), a encargar una lavadora para el estudio que he alquilado. Yo ya iba con la lección aprendida de qué características quería y qué precio iba a pagar como máximo.

Llegar allí, escoger la lavadora fue pan comido. El dependiente, que sabía poco de inglés, me comentó que esa no la tenían en stock, así que me decanté por un modelo algo superior que sí tenían en stock… pero me la entregaban en 15 días a mi casa. ¿No la tenían en stock? ¿15 días? ¿Y sino la tuvieran… esperaba 3 meses? 😛 Me voy a la chica de la caja registradora a pagar y a concretar la llegada de la lavadora. Tras intentar varias veces hablar en inglés, cogió por banda a una clienta que hizo de traductora entre nosotros dos… Si estás en un sitio donde la gran mayoría de la gente que te compra muebles (porque son los que alquilan/compran pisos) son gente de fuera, que no habla francés, a 2 km del CERN y que… no haya ningún dependiente que hable bien inglés… ¡cojonudo!

Entiendo que son trabajos que requiere baja titulación y los empleados no suelen estar puestos en idiomas, pero siendo la zona como es, venderían más si supieran hablar bien el idioma de Shakespeare.

El caso es que la semana siguiente volví a encargar unos muebles que me gustaron de su catálogo que, por cierto, está muy bien. También los tenía escogidos y apuntadas las referencias porque ya me sabía la historía del idioma. Así que el mismo chaval de la semana anterior, me los encargó y me lo cobró la misma chica. La mayoría de los muebles los tenía en stock (sí, esperar 15 días a por ellos xD) y un sofá pues no lo tenían. Ahí averigüé que tenía que esperar un mes a que me lo fabricaran y me lo mandaran… Podría ir a otro lado en Suiza, pero viendo que si voy a Ikea, por ejemplo (que está a 40 km), puedo tener problemas en aduanas si me cogen, por lo del pago de impuestos, pues paso de complicarme la vida y les dije que sí. Para el caso, no es algo que necesite para vivir como sería una cama, por ejemplo.

Volviendo a la lavadora, pues pasaron las 2 semanas y dos mozos me la subieron a casa. Los chavales, por supuesto, no tenían ni idea de inglés, entonces me comentaron entre gestos que el desagüe le faltaba una rosca. Yo les comenté como pude que así me lo dejó el inquilino anterior y no tenía ni idea de si es así o no, sólo había una pieza de plástico que salía del mismo y ahí enchufaron la manguera como pudieron, a presión sobre el plástico.

Tras encender la lavadora, se dieron cuenta que cogía agua bien, pero que no la echaba. Intentaron explicármelo en francés y, tras varios intentos fallidos, llamé a mi jefe que hizo de traductor entre ellos y yo. En vez de comprobar el desagüe, me dijeron que era que estaba mal la lavadora y que me ofrecían tres opciones:

a) Pedir otro modelo de lavadora. Esperar 15 días.

b) Pedir el mismo modelo. Pero tenían todas reservadas así que me cogía la de exposición. A cambio, seguramente tendría un descuento (ellos no eran quien para ofrecérmelo) y que me la montaban esa misma tarde.

c) Devolución del dinero.

Como tenía mucha ropa que lavar y lo necesitaba ya, la lavadora de exposición está nueva por dentro (no es como una TV o un ordenador que están encendidos todo el rato) y que supuestamente me caería descuento… les dije que sí. Así que fui a la tienda a formalizarlo.

Al llegar allí, me atendió el encargado que sabía ‘a little bit’ de inglés y acabó hablandome en “frenchglish”. El caso es que me dijo que ya estaba todo listo y que me la podía llevar en mi coche…

– ¿Cómo? Yo pagué por el transporte, me la lleváis vosotros.

– No sé si podremos…

– ¡Pero si me dijeron los transportistas que podían llevármela dentro de una hora!

– Ah…. bueno…. si es así…

El caso es que del descuento ni palabra y me intentaba encasquetar el llevarla… En fin, al final los transportistas cumplieron, a la hora estaban en mi casa y la montaron, llevándose la otra.

Por supuesto, la cosa seguía igual. Pero ellos me dijeron que estaba todo bien… así que seguí las instrucciones e hice un primer lavado sin ropa. Tras 15 minutos funcionando, la lavadora empieza a parpadear, pitar… la de Dios. Por lo que tuve que reiniciarla literalmente. Tras comprobar que el tambor tenía un montón de agua, llamé a mi padre para ver qué se le ocurría que era, y me dijo que mirara el desagüe por si estaba tupido, que por otro lado, era la opción más lógica.

Lo desmonto y veo que estaba todo bien, lo limpié por si acaso y lo volví a poner. Cojo la manguera de la lavadora y la pongo en el fregadero… echándome la lavadora todo el agua del tambor. Todo preocupado miro el sitio donde engancharon la manguera y… ¡el trozo de plástico era un tapón!

El tapón era similar a este...

Al retirar el tapón, apareció la tan ansiada rosca que ellos me preguntaban y todo funcionó como debía. Así que ya pude lavar la ropa y todos contentos. Que no lo sepa yo… vale, pero unos tíos que se dedican a llevar electrodomésticos a casas…

La semana que viene supuestamente me llegan los muebles, pero éstos me los montaré yo. Espero que todo vaya bien.

Una cosa más, como ya me pasó lo mismo muchas más veces, os dejo un consejo: si le preguntas a alguien si sabe hablar inglés y te contesta ‘a little bit’… eso quiere decir que no tienen casi ni idea pero les da vergüenza admitirlo.

Esta semana por fin empezaron las clases particulares de francés que, visto lo visto, me van a servir de muchísimo para sobrevivir en estos lugares.

Au revoir!

3 thoughts on “La lavadora, los muebles y saber hablar francés

  1. No engañas a nadie, esas cosas solo pasan en España, tú no has estado en Suiza en tu vida.

  2. Me alegro de que te estés divirtiendo al más puro estilo ñapa española. Suerte con los franceses…

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